• Atake Wanka

SABER PARA PREVENIR, Y PREVENIR PARA NO LAMENTAR - DATOS MUSICALES QUE NECESITAS SABER

[Escrito por Jonathan Hilario]


En medio de esta cuarentena aún no han quedado alternativas del todo claras sobre el futuro de muchos sectores incluido el que tanto queremos. Aun así, los encuentros, conversaciones y mesas de diálogo han aparecido para ver posibles soluciones a los diversos problemas que ha generado y generará la pandemia mundial.

Si aún con todo este alboroto y estando del lado de uno de los sectores que más tardará en reactivarse, no se han ido tus ganas de insistir con la música que amas, te convendría poder entender ciertas cosas que es mejor dejar más claras que nunca por si no las has notado aún.

Nadie puede hablar de verdades absolutas dentro del campo artístico, pero sí se pueden sugerir y advertir sobre hechos que la experiencia propia y ajena enseña más temprano que tarde. A continuación, algunas sugerencias que deberías tener en cuenta si quieres seguir por estos rumbos sin perderte en el intento.

LOS ESCENARIOS NO SON PARA TODOS

Todos subiremos en algún momento pero no todos viviremos por estar arriba de él. Es una de esas cosas que es difícil de aceptar pero que considero muy cierta y es que el “músico” naturalmente se concibe en nuestras mentes como aquel héroe que enfrenta el escenario: ese lugar único donde se hace y ve la magia. Importantísimo espacio que durante algún tiempo no veremos directamente pero que no era el único ambiente donde las cosas hermosas sucedían. No todos estamos hechos para los escenarios y no lo digo como un reto, ni apelo a la falta de capacidad. Los que empiezan en este mundo tienen la idea que solo arriba de un escenario podrán demostrar de qué “están hechos” y es que en realidad se trata más de encontrar el espacio en donde serás feliz que el demostrar que puedes “rockear hasta morir”. Compositores en sus sofás, productores con sus portátiles, ingenieros de audio en sus estudios, técnicos detrás de las mesas de mezcla, etc; cada uno elige donde hará lo que ama hacer y no siempre será arriba de un escenario. La adrenalina y emoción son poderosas pero no todos son adictos a ellas y no todos las necesitan para hacer su parte en esta gran maquinaria llamada música. Averigua que parte de “hacer música” te gusta más y te puedes llevar la primera sorpresa poscuarentena.

TU CREACIÓN TIENE FECHA DE CADUCIDAD

Si bien existen clásicos que nunca morirán (tal vez porque la mayoría son revividos a fuerza por las radios) muy pocos artistas en la historia sabían que componían uno cuando lo hacían. Las circunstancias juegan de maneras extrañas y las canciones menos pensadas llegan a ser hitos mundiales o temas muy bien elaborados quedan entre esas “joyas perdidas” que te da el random.

Ahora tu duermes tranquilo porque sabes que tienes esas composiciones maravillosas de hace algunos años y que en algún momento serán tu as bajo la manga cuando por fin decidas hacer esto en serio. Pues lo más probable es que no ocurra y se queden bien ocultas por siempre o sean tan viejas cuando las decidas trabajar que no sabrás como adherirlas a este mundo con una sobreoferta de propuestas que salen día a día.

Cosas específicas: Si un tema queda mucho tiempo dormido no mejora como el vino, se pasa de temporada como la ropa y si bien tú tal vez eres alguien vintage la mayoría de temas que guardaste fueron compuestos por alguien que no es tu yo de ahora. Una canción vale por lo que transmite y ¿cómo transmitirás algo que hace mucho tiempo dejaste de sentir? La composición es algo constante y se pule con el tiempo. No confíes en que tu pasado salve tu falta de constancia en el presente, además ¿realmente crees que eras tan bueno? Lo que lleva al siguiente punto:

NO TODO LO QUE HACES ES TAN BUENO CÓMO CREES

Y es que al igual que las madres sienten que sus hijos son los más guapos, es la sociedad la que se encarga de que te sientas afortunado de tener pareja. Es esta misma gente la que juzgará tu trabajo de maneras muchas veces tajantes y arbitrarias y entenderás que no todo lo que tocas es oro. Así te topes con los haters más groseros en internet, que tus temas no despeguen del todo no es un problema de la gente que no entiende tu propuesta. No puedes gustarle a todo el mundo, pero si puedes (y debes) asegurar un estándar de calidad en lo que hagas y dar la garantía que diste todo al crear/producir/grabar esa nueva creación.

Las carreras musicales de grandes artistas que crean su propia música están hechas de altibajos que obedecen a los estados de tiempo en los que componen. La creación musical es un producto social por más que la componga alguien encerrado en su habitación sin el contacto de la gente. Apenas tu tema sale a la luz tiene un impacto en mayor o menor medida en las personas y de ser agradable para ellos lo asimilarán en sus vidas.

Ver nuestras creaciones desde otra perspectiva nos puede cambiar el rumbo gigantescamente. A nadie le gusta notar sus primeros errores pero a diferencia de las madres con sus hijos tú sí puedes desechar una canción por fea o mediocre en cambio ellos aún tienen que vivir contigo… para seguir escuchándolas me refiero.

LAS REGLAS CAMBIARON HACE MUCHO (Y YA VOLVIERON A HACERLO)

Cambiaron hace tanto que la siguiente revolución musical ya está empezando en esta crisis de encierro. Hasta antes de la cuarentena el mundo de la cultura y entretenimiento tenía reglas tan alejadas de los años 90s y 2000s que uno se sorprendería por el cómo se dirigió la música en ese entonces.

Contexto: el streaming cambió el juego desde lo artístico hasta lo físico; ya no se pagaba por música si no por servicios que te la ofrecían, los conciertos eran más rentables que las ventas totales y la interacción con el consumidor era más importante que nunca. El estar en redes era una actividad indispensable para estar en el radar y los artistas independientes tuvieron por primera vez armas de igual alcance que el resto de sus compañeros famosos. Muchos de ellos las usaron de tal manera que lograron éxito sin gigantes compañías detrás. Toda esta belleza de oportunidades logró que cada vez más personas saturen el mercado e hicieron que la palabra music bussiness sea más necesaria que nunca.

Pero hace unos meses el entorno mundial cambió. Eliminaron a los shows en vivo de la ecuación y muchos quedaron tan en el aire que hasta ahora no hay soluciones finales para la reactivación de la cultura y los espectáculos. Otra vez las reglas cambiaron y se empezarán a escribir de nuevo y otra vez se les otorga a los artistas independientes una herramienta de igualdad frente a sus colegas que tampoco pueden salir de casa como ellos. Si ya tienes conciencia de todo esto ¿Cómo la utilizarás?

APRENDE COMO FUNCIONA TODO Y MIRA DONDE ESTÁS

Crecimos con películas donde nos mostraban a cantantes corriendo hacia limusinas mientras la gente gritaba para acercarse y tenemos series que retratan vidas llenas de glamour donde la principal preocupación del músico era batallar consigo mismo mientras hacía canciones para una disquera que lo amaba/odiaba al mismo tiempo. Pero en realidad ¿qué era una disquera?, ¿Quién hacía esos cds o vinilos?, ¿Por qué si ellos cantaban tan bien había alguien diciéndole como cantar cuando grababan?, ¿ingeniero de mezcla?, ¿por qué se necesita tanta gente?

Realmente la maquinaria musical, al igual que algunas formas de arte, evolucionó más hacia el campo de la industria. Y si bien cada artista profesional sabe como funciona su equipo de producción y en que parte está en la cadena, es grande la desinformación en nuestro sector sobre las responsabilidades de cada quién en la creación de un disco u organización de un concierto por nombrar ejemplos. Es deber de cualquier creador o intérprete musical saber sus responsabilidades y limitaciones dentro de la creación musical. Saber de las labores de un ingeniero de mezcla/grabación/mastering, productor, editor, músico de sesión o distribuidor digital, es necesario para completar ese camino tan fuerte que uno decidió al querer entrar en esto. Sabiendo lo que cada uno de estos actores hace, más fácil será identificar el rol que se tiene o desea tener en estos campos. Y si te gusta hacer muchas cosas dentro de tu propia música entonces lo siguiente es para ti.

INVIERTE EN TI E INVIERTE EN OTROS

Invertir en uno en este caso no habla de comprar bienes si no más bien servicios. Sabido es que tenemos una afición por dejar de comer, salir o hasta osamos trabajar para comprarnos ese hermoso teclado/guitarra/synth/pedal/doblepedal/micrófono/previo/pluggin que vimos en una review. La pregunta aquí cae de madura ¿lo necesitas realmente? O peor aún ¿no es mucho pasto para tan poco buey?

Cada vez que no sepas algo en tu día a día cómo compositor o ejecutante deberás de tratar de aprenderlo o al menos entenderlo un poco. Diferencias entre ganancia o volumen, distorsión o drive, post o pre fader son términos que suelen confundirnos cuando empezamos pero ya no lo deben de hacer conforme avancemos. No estaría mal que destines parte de tu presupuesto a un curso, taller o live para saber un poco más y cuando ves que es demasiado y que escapa de tus manos entonces: Invierte en otro. Si bien ser un multitask es bastante común en nuestra industria y sobre todo en el país, no podremos hacer todas las labores que derivan de la creación musical. Deberás de confiar en otros y si confiar es pagar por servicios pues lo tendrás que hacer. Un diseñador para tu portada, un técnico para revisar tu guitarra, un profesor de composición, un vocal couch antes de grabar o un músico de sesión serán inversiones y no gastos. Todo lo que lleve tu producto al siguiente nivel valdrá la pena. La labor humana también es algo en lo que se debe de invertir como un servicio de altísimo valor en el desarrollo de nuestro proyecto.

Se queda mucha data en el tapete: tu música como tu marca, los pre y pos lanzamientos, los planes de rentabilización y regalías por decir algunos pero por ahora es mucho material en el cual pensar, como dije arriba, si deseas quedarte en esta trinchera cuando el velo semi transparente del desasosiego, por citar a Drexler, termine de caer. Nos queda el ingenio y sobre todo la constancia para superar con nuestros propios recursos los grandes retos de estos días. Tal vez cuando todo haya pasado podamos haber entendido mejor nuestros roles no solo de meros creadores si no como transmisores de mensajes que hoy más que nunca hacen tanta falta. Mucha suerte.

JHS

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