• Atake Wanka

REFLEXIONES DE UN MÚSICO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

[Escrito por Julio Huaroc]

Sucesos, episodios y acontecimientos van suscitando mientras los humanos vamos cruzando el universo, como bien lo referían “The Beatles”, vamos trascendiendo a nuestro paso. Todos tenemos una óptica, un punto equidistante desde donde podemos dar nuestra apreciación, profesionales de diferentes materias, políticos, filántropos, literatos, poetas, etc.


Estamos en pleno 2020 presenciando un tiempo muy difícil en el que estamos luchando todos contra la muerte, muchas vidas humanas ha cobrado este virus ¡innombrable! Son épocas de pandemia, tiempo de recesión mundial que conlleva a todos o a su mayoría a la desesperación colectiva, está claro que el mundo no volverá a ser el mismo después de este suceso.


Desde el campo en el que me desenvuelvo he visto a muchos músicos (la mayoría) que en general están retraídos, estresados, porque supuestamente no existe el escenario físico para expresarse con sus actuaciones, ni tampoco pueden salir a realizar grabaciones por que están confinados en sus casas (no todos tienen un home estudio), la mayoría se resumió a esperar un bono económico que el gobierno aun no contempló puesto que se mantenían y dependían completamente de tocar (trabajar) en eventos, bares y locaciones.


Estos músicos tal parece que no han encontrado el sabor de su musicalidad en su soledad o estancia consigo mismo como lo tiene uno “auténtico” (de talento nato). Es momento en que este músico debe comprender que no encuentra dicha satisfacción puesto que ha sido sometido a su instrumento, a los parámetros, reglas y rudimentos de la música. La frustración viene de no entender que él es esclavo de su instrumento. Con esto quiero decir que cualquiera puede ser músico, cualquiera que se puede someter a un régimen de entretenimiento y rutina diaria de aprendizaje podría llegar a ser un ejecutante de su instrumento carente de talento nato claro está.


Un músico nato siempre disfruta de su expresión donde quiera que sea, su formación tampoco le ha costado ni valido como sometimiento, más bien ha sido el elixir que necesitaba y solo ha fluido, tampoco es dependiente de un escenario de bar o de concierto ni luces, ni depende de una logística para ser feliz con su talento. Él disfruta tanto de su talento en el salón o en el jardín de su casa, lo mismo que en el bar o concierto multitudinario, con uno o con miles de oyentes. El otro tipo de músico (inducido) es un obrero trabaja "chivea" por un salario, incluso ejecuta piezas que no son de su agrado para gente que no es de su agrado.


Deben de entender en primer lugar que ni el salario ni un escenario son el fin del artista y su musicalidad. Un artista o músico nato no se siente abandonado a la carencia o falta del contexto a lo que le lleva ser artista, debe ver más allá para sentirse acompañado con lo que ha forjado como músico, esa es su mejor versión como ejecutante y disfrutar de su "musicalidad", no quiero decir con esto que los escenarios y espacios le dejen de ser imprescindibles. Son necesarios para expresarse, sin embargo, debemos ser consientes de la crisis a la que hemos sido reducidos con esta pandemia, y debemos buscar el espacio indicado de acuerdo a las circunstancias actuales como: los laboratorios de producción musical (estudios de grabación) y luego plataformas virtuales donde se pueda explayar y dar a conocer su talento a través de los procesos intrínsecos como autor y compositor o interprete de la música, así fomentar a la creatividad de su musicalidad, hasta aquí he hablado de este tipo de músicos que se han forjado y esforzado por tener un lado académico e inducirse a ser un ejecutante de su instrumento, el músico estudioso que tomando un maestro y/o por su cuenta logra un nivel determinado, este comentario no es apto para el tercer tipo de seudo músicos que sin talento nato ni inducción por estudios se hacen llamar músicos ejerciendo la música en diversos instrumentos sin siquiera conocer el valor ni la ejecución de una corchea con puntillo y no poder reconocer siquiera una nota al oído, o ejercer diversos géneros de música sin saber siquiera lo que están haciendo, para ellos la acera de lo despreciable del engaño.


Volviendo la dirección de este escrutinio evitemos caer en el efecto Dunning Kruger "cuanto menos saben más creen saber", donde el sujeto sobreestima sus capacidades y habilidades por encima de los demás, por lo general, opinan o ejercen sobre todo lo que ven o escuchan sin tener ni idea, solo pensando que saben mucho más que los demás.


Es lamentable tal condición pues no son capaces de reconocer la competencia de las demás personas siendo incapaces de detectar y reconocer su incompetencia padeciendo así una condición enferma casi incurable. Ejemplo: "Una persona puede llegar a pensar que ejecuta bien un instrumento o realiza una labor dentro del que hacer musical o cualquier otro, sin haber tenido ni estudios, ni habilidades, ni preparación necesaria y cree que lo hace bien cuando en realidad es todo lo contrario”.


Por lo general es adicto al círculo de gente sin conocimiento ni capacidad de apreciación "En tierra de ciegos el tuerto es el rey". Reconocer que nadie es experto en todas las materias y que todos tenemos carencias y no sabemos todo en la vida, te lleva a desarrollar el aprendizaje desde una postura humilde y con actitud de aprender y reconocer el talento, capacidades y conocimientos de otros que nos imparten la luz de saberes. Y así, ir por la vida como un aprendiz auténtico.


¡Yo soy dibujante! Y por eso me he desarrollado como músico, es a partir de mi talento nato que me desarrollé como músico, también soy ingeniero de sonidos, y es a partir de mis trazos en carboncillo sobre las dunas de un papel que puedo realizar la ingeniera del sonido, puedo percibir sus ondas como trazos en el espacio, el sonido no es simplemente eso, es arte, conocimiento de lo estético que sucede a la ausencia del sonido. No soy un músico nato, soy un artista de trazos, un dibujante auténtico que se hizo músico y aun voy a menos de la mitad del camino.


Julio Huaroc


P.d. Reconozco el valor de mis maestros:


Sandro Garcia (ingeniero de sonido), Arthur Arista (ingeniero de sonido), Juan Jose Garcia (ingeniero de sonido), Guillermo Marin (Secretos de Mezcla - España), Josete Rodriguez (ingeniero de Sonido - España), Marcos Maizel (Guitarrista), Roberto Perez Glez (Sonido en Vivo),Ernesto Peña Mercado (ingeniero de sonido) y Edu Olivé (ingeniero de sonido).

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